Español Colombiano

Colombia es un país tan grande como la variedad de sus dialectos, que tienen diferencias en semántica, sintaxis, morfología y entonación. Los dialectos del norte comparten similitudes con otros países del Caribe, mientras que los de los Andes del sur tienen similitudes con los de las regiones montañosas de Ecuador y Perú. Los orígenes de los dialectos se pueden encontrar inicialmente en las lenguas amerindias (quechua [“cancha”, “chacra”, “carpa”] y muisquismos [“alpayaca”, “chipaca”, “curuba”]) y africanas (“banano”, “malanga”, “ñoco”). Posteriormente se empaparon de las influencias del francés y el inglés británico, y más recientemente ha predominado el uso de vocablos de origen norteamericano, cuya grafía se adopta del español.

José Joaquín Montes Giraldo, reconocido lingüista e investigador colombiano en el campo de la dialectología, sugiere clasificar los dialectos colombianos en dos áreas principales: el superdialecto costero-insular (que incluye las costas del Caribe y el Pacífico) y el superdialecto continental-interior. Por su parte, el Caribe comprende los subdialectos guajiro, cartagenero, samario y caribeño interior. Dentro del grupo de la costa del Pacífico se encuentran las variaciones del norte y el meridiano. Esta clasificación se basa específicamente en la siguiente distinción: mientras que la costa del Caribe se caracteriza por el uso del “tú”, la costa del Pacífico alterna entre el uso del “tú” y el “vos”.

Algunas características del español colombiano

  • Uso del pronombre de la segunda persona del plural: como en otros países de habla hispana, el pronombre “vosotros” se considera arcaico. Por esta razón se usa el “tú” en conversaciones informales y el “usted” en situaciones formales. Sin embargo, en Bogotá ocurre exactamente lo contrario: el uso del “tú” es muy poco común, y el pronombre “usted” es frecuente, incluso en conversaciones con miembros de la propia familia. Aunque el uso del “vos” no es tan común como en otros países como Argentina, se usa en algunas regiones.
  • Uso y abuso de diminutivos: quizás lo más llamativo no son los sufijos diminutivos usados en sustantivos —común en muchas otras variaciones españolas como la cubana— sino más bien el uso de diminutivos en adjetivos, preposiciones e incluso gerundios. Todo puede usarse en diminutivo: “Iba caminandito ahorita cuando los vi abrazaditos, y me puse celosito”.
  • Expresiones coloquiales: aunque inicialmente estas palabras se escuchaban más en los barrios de las grandes ciudades, ahora suelen ser entendidas por todos. Estos son algunos ejemplos:

    • mata = planta
    • aburrido = triste
    • oso = vergüenza
    • chévere = divertido
    • sardino = persona joven
    • berraco/verraco: el colombianismo por excelencia más interesante por su variedad de significados. Puede referirse a: 1) alguien con gran talento o gran coraje: “Tu hermano es un berraco”; 2) una persona que está muy enojada: “Estoy berraco”; 3) una situación complicada: “Eso está muy berraco”; 4) cerdo padre (primer significado aceptado por la RAE [Real Academia Española]), probablemente parte de la historia etimológica de sus significados derivados.

Los colombianos son muy conocidos por el amor a su propio idioma. Con respecto a esta reputación, aquí hay algunas opiniones de las autoridades lingüísticas:

“Colombia tiene desarrollada la gloriosa tradición del idioma porque desde el momento de su independencia, sus héroes nacionales se han preocupado por desarrollarla”. –Victor García de la Concha, Director de la Real Academia Española, 2005.

“No puede decirse que haya un dialecto del español que sea mejor que otro. Creo que la tradición colombiana con respecto al español se debe más a que han desarrollado el estudio del idioma”. José Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana.

“Probablemente en ningún país hispanoamericano se han escrito tantos excelentes trabajos lingüísticos sobre el léxico de la variedad de español dentro de sus fronteras como los que se han publicado en Colombia por colombianos”. Gunther Haensch y Reinhold Werner, autores del Nuevo Diccionario de Colombianismos, 1993.

En Colombia, no solo el café es único y exquisito; también lo es el español.