Español salvadoreño

El Salvador es el país más pequeño de América Central y, como la gran mayoría de los países de América, tiene el español como idioma oficial. Sin embargo, el español salvadoreño como lo conocemos hoy exhibe importantes influencias lingüísticas de las lenguas indígenas que existían en el área antes de la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI.

En ese momento, el grupo indígena predominante se conocía como los pipiles, que se creía que procedían de México. Cuando los españoles llegaron a suelo salvadoreño, además de encontrar a los pipiles en las regiones occidentales y centrales, también encontraron a los pueblos pocomame y chorti en el noreste, a los mayas, los toltecas y los lencas en algunas zonas orientales y a los uluas en el este.

El español salvadoreño ha evolucionado claramente hacia la variedad que conocemos en la actualidad y, a continuación, se explican algunas de sus principales características distintivas:

Marco fonético-fonológico

  • Pronunciación de “z” y “c” como “s”: común a todas las clases sociales salvadoreñas.
  • Pronunciación de “ll” como “y”: en general, los salvadoreños ni siquiera conocen el fonema palatal “ll”, y mucho menos que su pronunciación se puede confundir con “y”. Por eso, pronuncian “cayo” y “callo” de la misma forma.
  • Ninguna de estas son formas incorrectas de hablar, sino que son normas lingüísticas del español salvadoreño estándar.
  • Labialización: tendencia a confundir la “b” y la “v”, es decir, se labializa la “v”.
  • Disolución del hiato: “bibija” por “vivía”; “parariba” por “para arriba”; “golpiaban” por “golpeaban”.
  • Aspiración:
    • de la “-s”: realización aspirada glotal de la “h”. Se dice que esta articulación es similar a la de la “j”, pero también se puede escuchar entre sonidos intervocálicos como “oo”, “ao” y “ea”. Si bien esta característica está presente en diferentes áreas de habla hispana, este fenómeno no existe en un estado tan avanzado como en zonas rurales de El Salvador con bajos niveles de educación.
    • de la “-f”: aspiración de “f” como “x” antes de la vocal “u”. Este fenómeno es casi exclusivo de la región de la localidad de Panchimalco.
    • de la “-h”: tendencia a aspirar o dejar escapar un sonido casi borroso.
  • Fusión de palabras: “puesí” –> “pues sí”.
  • Diptongación: “golpiaban” por “golpeaban”.
  • Nasalización: el fonema se convierte en “-m”, “-n” o “-ñ”.
  • Velarización: la consonante “G” como “g” o “J” como “x”. Por ejemplo, “abuja” por “aguja”.

Marco morfosintáctico

  • Uso de la forma “vos”: aunque la forma “tú” se usa en algunos casos, en determinados grupos sociales y según la ocasión, el español salvadoreño, por lo general, emplea la forma “vos”.
  • Uso de “vos” o “usted” al final de la oración: “Allí iba por un barranco altísimo, usted”.
  • Uso de la muletilla “va”: “Eso nos daba como más ánimo, ¿va?”.
  • Colocación del artículo antes de los nombres propios: “Voy ir a ver a la Mari”.

Marco léxico

  • Nahuatlismos: Palabras que incorporan palabras nahuas al español.
  • Palabras compuestas o híbridas en español-náhuatl: palabras compuestas por dos vocablos o palabras que suenan como si fueran una sola. Suenan de manera muy similar al español, pero la pronunciación también tiene una influencia náhuatl.
  • Palabras de marinería: vocabulario arcaico de los navegantes de los siglos XVI y XVII.