Pequeñas grandes diferencias entre español y portugués

Aunque existe una relación muy estrecha entre el español y el portugués, al punto de presentar en muchas ocasiones un alto nivel de inteligibilidad mutua, también existen considerables diferencias que dificultan el aprendizaje de dichas lenguas y la traducción entre ambas.

En español y portugués existen un gran número de palabras que se escriben de forma idéntica (por ejemplo, voz), muy parecidas (posibilidad en español y possibilidade en portugués), o bien que pueden deducirse con facilidad (hombre y homem). Sin embargo, existen también palabras muy diferentes en los dos idiomas, consecuencia de la influencia de otras lenguas y culturas, como, por ejemplo, ventana que en portugués se escribe janela, o rua en portugués que para el español es calle.

Asimismo, y como sucede en muchos idiomas, podemos toparnos con los famosos falsos amigos. Esas palabras que se escriben de manera similar, pero que tienen diferente significado… y que tanto pueden complicarnos si no recurrimos a una investigación eficaz. Podemos citar como ejemplos, estar embaraçada en portugués que nunca debe confundirse con estar embarazada en español, pues la palabra embaraçada significa avergonzada, algo totalmente diferente. De hecho, embarazada en portugués es grávida. También podemos mencionar la palabra exquisito que en español significa “sofisticado/rico”, pero que en portugués tiene un significado totalmente contrario, pues quiere decir “extraño/raro”. Sin mencionar el tan famoso falso amigo entre ambas lenguas, camisinha, cuyo significado en español es “preservativo” y no “camiseta” como muchos creen.

Por otro lado, el género es otra cuestión muy importante que se debe considerar en ambos idiomas. Algunas palabras son femeninas en español y masculinas en portugués, o viceversa. Un ejemplo claro son las palabras terminadas en -aje, que en español son masculinas, pero cuyas correspondientes traducciones al portugués terminadas en -agem son femeninas. Por ejemplo, hablamos de un viaje en español y de uma viagem en portugués. Otros ejemplos son la leche en español y o leite en portugués, o el árbol en español y a árvore en portugués. También existen palabras que en un idioma pueden tener diferentes significados en un idioma según su género, pero que en la otra lengua se escribe siempre en el mismo género. Como por ejemplo, orden en español puede ser el orden o la orden dependiendo del uso que queramos hacer de dicha palabra, pero en portugués siempre es femenina, es decir, a ordem.

Por último, aunque no quiera decir que no existan más diferencias, debemos prestar mucha atención a los tiempos verbales. Un claro ejemplo es el uso del pretérito pluscuamperfecto del modo indicativo en ambos idiomas. Por ejemplo, el verbo cantara en portugués debe traducirse como había cantado en español, y no confundirse con el pretérito imperfecto del subjuntivo cantara/cantase del español. Si bien la tendencia de los hablantes portugueses comenzó a inclinarse por el uso del verbo compuesto (tinha cantado) como lo utilizamos en español e inglés, no debemos sorprendernos en encontrar la forma simple en diferentes escritos literarios.

Así pues, vemos que también el español y el portugués no escapan de ciertas “trampas” que pueden hacernos caer en trabajos incorrectos y, en definitiva, de mala calidad. Aunque creamos que los idiomas son muy parecidos entre sí, existen muchas diferencias a las que debemos prestar atención para lograr el éxito deseado. En ello reside el logro del traductor… en no dejarse llevar por la solución simplista de “intuir” el significado de las palabras. Y sin dudas, en ello se basa el éxito final de nuestro trabajo, sortear con las herramientas correctas todos los obstáculos que nos presenta nuestra profesión. Un lindo desafío para los que amamos el arte de traducir.

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