Sabes que eres editor cuando…

  1. Logras visualizar en tu mente las oraciones que escuchas, es decir, literalmente, ves escrito lo que oyes: may煤scula inicial, puntos, comas, tildes, etc.
  2. Luego de haber visualizado todo lo expresado en el punto 1 (proceso que lleva aproximadamente lo que se tarda en pesta帽ear), ser铆as perfectamente capaz de sugerir al menos dos o tres cambios a tu interlocutor para que lo que dijo 鈥渟uene m谩s natural鈥.
  3. En tu familia, temen hablar porque no quieren ni, de hecho, les interesa entender la diferencia entre 鈥渜ue铆smo鈥 y 鈥渄eque铆smo鈥.
  4. Al ver una pel铆cula doblada, logras identificar a la perfecci贸n d贸nde est谩n todos los errores de traducci贸n (que a ti, desde luego, no se te habr铆an pasado por alto) y que comentas constantemente con tu compa帽ero 鈥渄e pantalla鈥 con el consecuente resultado de que luego te eche la culpa de haberse perdido la trama de la pel铆cula por escuchar tus cr铆ticas.
  5. No entiendes c贸mo es posible que la gente se queda afuera de las 煤ltimas actualizaciones en normativa de la Real Academia Espa帽ola.
  6. Tienes por hobby perderte qu茅 producto vende una determinada publicidad porque no puedes concentrarte debido a lo mal expresado que est谩 el mensaje.
  7. Leer gerundios mal empleados te provoca dolor en la vista; escucharlos, te da帽a los o铆dos.
  8. Alguno de tus interlocutores, por error o desconocimiento, le agrega una 鈥渟鈥 a la segunda persona del singular: 鈥*EstuvisteS* muy bien en tu presentaci贸n de hoy鈥, y a ti, se te entrecorta la respiraci贸n antes de contestar 鈥済racias鈥 al tener que controlar tus instintos correctivos.
  9. Te supera la indignaci贸n de que en el noticiero, por citar s贸lo un ejemplo entre tantos otros, encuentras que ya no se sabe utilizar el condicional. 鈥漇i *tendr铆a* tiempo, lo har铆a鈥, circunstancia que nos remite al punto 4: quienes te rodean se pierden la noticia por escuchar tu correcci贸n y comentario nada amigable respecto de nuestro rol como hablantes nativos a la hora de conservar el buen uso del espa帽ol.
  10. No bien alguien viene a contarte una novedad (un anuncio, un ni帽o perdido, una historia que dice que alguien le cont贸, el origen de una palabra, etc.), lo primero que haces apenas est谩s conectado a Internet es buscar por lo menos tres fuentes confiables que respalden la historia (con todo lo que ello implica: medio, autor, fecha de publicaci贸n, etc.) para poder, finalmente, creer en la veracidad del relato.
  11. Te piden que edites un texto para, digamos, M茅xico, y te tomas unos cuantos minutos de tu tiempo haci茅ndole varias consultas a la Academia de la Lengua Mexicana para corroborar si determinados usos en ese pa铆s siguen vigentes seg煤n preferencia y frecuencia de uso de los hablantes a donde va dirigida tu edici贸n.
  12. Alimentarse y/o dormir pasan a segundo plano. 隆Hay que cumplir con los plazos de entrega!
  13. No puedes vivir sin tus diccionarios de colocaciones, preposiciones y afines. Y, como si fuese poco, notas que muchas veces encuentras argumentos para refutar s贸lidamente el uso que proponen.
  14. Con un solo vistazo al texto a editar, se te ocurren, al menos tres opciones de decir lo mismo de mejor manera.
  15. Siempre, independientemente de lo bien que est茅 hecha la traducci贸n de base, sabes que podr铆as haber dejado el texto para que sea candidato a un Pulitzer de no ser porque鈥 los tiempos nunca alcanzan y, claro, esta categor铆a de premios a煤n no existe.
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